junio 05, 2026

Parte 3.a - ¿Me Conoces? Dios, Mi Padre



Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. (1 Juan 3:1-6)


Estos versículos en 1 de Juan 3 hablan de dos temas que parecen no estar relacionados, pero cuando entendemos la función del Padre, tiene más sentido porqué estos temas están juntos. El primer tema es que somos hijos de Dios y el segundo es la definición del pecado. Y si leemos el contexto de todos los versículos que hemos usado en esta serie veremos que todos hablan de que el que conoce a Dios, le obedece. Veamos algunos ejemplos:

Mateo 7:21  No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 

Salmo 139:19  De cierto, oh Dios, harás morir al impío [heb. rasá = que hace el mal, culpable de pecado];  Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

Hechos 13:22  Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.


Además hay muchos otros versículos que no hemos mencionado en la serie que también hablan de que el que conoce a Dios, le obedece. Por ejemplo, están estos versículos:

1 Juan 2:4-6  El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Mateo 6:9-10  Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Mateo 12:50  Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Podemos ver claramente que lo que debemos hacer es la voluntad del Padre, y que para saber cuál es su voluntad debemos referirnos a Su Palabra. Para eso nos sirve la ley, para saber qué es pecado y cómo alejarnos del pecado. Pero, ¿porqué habla de hacer la voluntad del Padre y no del Rey, o del Gobernador?

Hay muchas personas que tienen la idea de que Dios es alguien duro, inaccesible, que sólo castiga por hacer el mal y que Jesús funciona como un escudo para protegernos de su furia. Sin embargo, al leer la palabra vemos a un Dios amoroso y misericordioso que desea tener a una familia. Desde el principio, en el Jardín del Edén, Dios se paseaba en el jardín, conviviendo con Adán y Eva. Pero cuando desobedecieron, ellos ya no podían habitar con Dios o morirían por su pecado (Genesis 3), por eso Dios los tuvo que alejar de su presencia. Era por protegerlos a ellos de una muerte definitiva. Y se resalta la misericordia de Dios en que desde ese entonces, Dios hizo un sacrificio para cubrirlos de su pecado (Genesis 3:21) y ya estaba haciendo un plan para redimirlos y regresarlos a que habiten con él (Genesis 3:15).

Luego en Éxodo, cuando Dios le dio las instrucciones a Moises de cómo construir el tabernáculo le dijo explícitamente que el propósito del tabernáculo era para que Dios habite con su pueblo.

Éxodo 29:43-46  Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios.

Y lo mismo se repite en varios otros versículos, por ejemplo:

Levítico 26:9, 11-12  Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros. ...  Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.

Zacarías 2:10-11  Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.

Juan 14:17-24  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Apocalipsis 21:3  Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Dios quiere habitar con nosotros. Ese era su plan desde el principio. Él quiere ser el Padre de nuestra casa. Él envió a Jesús para que podamos tener acceso eterno a su casa. Y además cuando vino Jesús él habló de que al regresar al cielo, Él iría para hacer la casa donde viviremos con Él. (Esto lo podemos estudiar más a profundidad aprendiendo sobre las Bodas del Cordero).

Juan14:1-4  No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

El Padre está deseando formar su familia y unirnos a todos bajo un techo (Juan 17:20-26). Y como Padre, hay varias cosas que Él cumple en nosotros:

- El Padre define nuestra identidad.
- El Padre corrige nuestro carácter. 
- El Padre provee nuestras necesidades.
- El Padre es la cabeza de la casa.

Veamos cada una de estas funciones en la próxima parte de esta serie.

Por ahora, pidámosle a Jesús que nos presente al Padre, para que podamos experimentarlo y conocerlo como nuestro Padre y todo lo que eso implica. 

Juan 14:6-7  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

junio 03, 2026

Parte 2 - ¿Me Conoces? Examíname

 



Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.
Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.
Salmo 139:1-3

*Antes de leer este post, les animo a que lean y mediten en su biblia todo el Salmo 139. 


Una gran parte de dejarse conocer es hacerse vulnerable. Cuanto más íntima sea la relación, mayor es la vulnerabilidad; cualquiera que esté en un matrimonio puede dar testimonio de esto. Y nuestra relación con Dios no es la excepción. Esto se hace obvio en el Salmo 139. Sin embargo, hacerse vulnerable no es algo fácil de hacer, especialmente delante de Dios. Cuántas veces nos ha pasado que cometemos un error, una desobediencia, o un pecado y en vez de ir con la única persona que nos puede ayudar, decidimos escondernos de Él. Al final, no somos tan diferentes de Adán y Eva cuando se escondieron por su desobediencia. Pero el Salmo 139 nos exhorta a presentarnos delante de Dios tal cual sea nuestra condición, porque después de todo, no hay lugar en donde nos podamos esconder de Él.

David fue un gran ejemplo de cómo presentarse en vulnerabilidad delante de Dios. Cuando él pecó tomando a Betsabé y luego matando a su esposo, Urías, él no se escondió de Dios, más bien se arrodilló delante de Él rogándole que lo perdone (2 Samuel 12:1-25). También escribió un Salmo de arrepentimiento, que al día de hoy resuena con los corazones humillados delante del pecado. El Salmo 51 muestra cómo David se acercó a Dios con su corazón en las manos, en completa vulnerabilidad para presentarle su petición de misericordia. En el versículo 17 del Salmo 51, David dice así:

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;  
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Las palabras en hebreo que usó David en este Salmo para describir a un "espíritu quebrantado" y un "corazón contrito y humillado" son las palabras: שָׁבַר (Sabar) y דָּכָה (Dakar). Ambas palabras se traducen como quebrantado, despedazado, aplastado, destruido, y destrozado. No es un corazón un poco triste y avergonzado, es un corazón que ha caído en una gran profundidad de quebrantamiento. Hoy en día seguramente lo describiríamos como la peor depresión y angustia en la que alguien pueda caer, esa que no nos deja ni levantarnos de la cama ni comer, y que se siente como estar atrapado en el hoyo más profundo, sin salida.  

Ese era el estado de David cuando escribió el Salmo 51 y así se presentó delante de Dios en arrepentimiento. Y aunque Dios no le quitó el castigo y tuvo que morir su hijo, a Él sí le agradó ver su corazón. Ya que a pesar de su dolor no se dejó reinar por el sentimiento de angustia, sino que volteo su rostro a Dios y le entregó su corazón hecho pedazos. Y aún habiendo cometido este pecado, Dios recuerda a David como un "varón conforme a mi corazón" (1 Reyes 15:3-5, Hechos 13:22). Además, en el resto de los libros de Reyes, se usó a David como el modelo que todos los otros reyes debían seguir y se midió su reinado de acuerdo al reinado de David. 

Jesús empezó el Sermón del Monte con las siguientes palabras, que son un resumen de este tipo de arrepentimiento:

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (Mateo 5:3-4)

En estas bienaventuranzas, Jesús habla de los "pobres de espíritu" que son aquellos que han sido reducidos hasta ser mendigos. Que han perdido toda riqueza, influencia, honor y posición que les pueda ayudar a salir de sus problemas. Lo único que les queda es rogar por ayuda. Y la otra bienaventuranza habla de los que "lloran", en griego la palabra que usa es "pentheō" que se traduce mejor como "estar de luto". Y nuevamente vemos a un corazón desgarrado. ¡Bienaventurados! Eso dice Jesús. ¡Felicidades! ¡Dichosos son por haber llegado a este punto! Al fin van a voltear su rostro a Dios, recibir su reino, y ser consolados por el Consolador (Juan 14:16-17).

En el Salmo 139:5-6, David dice:
Detrás y delante me rodeaste,  Y sobre mí pusiste tu mano.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;  
Alto es, no lo puedo comprender.
¿A dónde me iré de tu Espíritu?  ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

Nuevamente, el hebreo nos pinta una descripción más detallada. La palabra "rodeaste" es צוּר (tzur) y se traduce mejor como "sitiar". En otras palabras, lo que estos versículos dicen es: me rodeaste, me atrapaste, me encerraste por todos lados; hasta el punto en donde mi única salida es rendirme a ti, o morir. ¿A dónde más iré? ¿A quién más me voltearé para buscar ayuda? No tengo otra opción más que ir hacia Ti, Dios. Tal conocimiento, llegar al discernimiento de reconocer de dónde viene mi verdadera ayuda, es demasiado maravilloso para mí. Mi mente no la puede comprender, pero mi espíritu lo anhela y lo necesita desesperadamente.


Le pido a Dios, que nos dé este nivel de humildad. Que podamos permanecer con un corazón que lo reconozca a Él como nuestra única fuente de consuelo y de vida. Que en los momentos de abundancia y gozo, no se nos olvide quién es nuestro proveedor, nuestro creador, nuestro todo. Y que en los momentos cuando tenemos un corazón quebrantado podamos correr al Consolador, con la misma vulnerabilidad que tuvo David. Que así le demos a Dios todo nuestro corazón en el estado que esté, sea bueno o malo, para que Él nos conozca más profundamente. Y para que nosotros le permitamos a Él ser nuestro proveedor en todo sentido.


junio 01, 2026

Parte 1 - ¿Me Conoces? Regesando a lo Básico



Hay algo que he aprendido a travez de los años y que se me ha hecho más y más obvio cada vez, y es que Dios es mucho más sencillo de entender de lo que pensamos. A veces, nosotros mismos queremos complicar las cosas y nos ponemos a perseguir temas que sólo nos alejan de la simpleza de seguir a Dios. En inglés le llaman "Rabbit Holes" o madrigueras de conejos, que son conceptos profundos y complejos que nos siguen guiando por algo que nos hace sentir que estamos avanzando, pero que al final no llevan a nada. Pero como dice Deuteronomio 30: 11-14:

(11) Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. (12) No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? (13) Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? (14) Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

Ahora que ya tengo el privilegio de ser mamá, para hablar de conceptos bíblicos con mis hijos he tenido que encontrar la forma más simple de explicar los temas, y me he sorprendido de como hasta un niño pequeño puede entender las profundidades de la palabra. Por eso me gusta regresar a lo básico, y eso quiero que hagamos con el tema de este devocional: ¿Me Conoces?

Así que empecemos por considerar qué sería lo más básico de conocer a alguien. O más importante aún, cómo hacer que alguien nos conozca a nosotros. 

En esta era de la tecnología y de redes sociales, siento que el concepto de verdaderamente conocer a alguien se está empezando a desaparecer. Porque todos tenemos nuestra forma de presentarnos, o de escondernos, de las demás personas. Tenemos derecho a ver las vidas de personas en cualquier parte del mundo y sentimos que nos hacemos amigos de ellos ya que los "vemos" con cierta regularidad. Pero estamos perdiendo la realidad del contacto humano, de la intimidad entre amigos. Y sentimos que nosotros tenemos que comentar o postear con la misma regularidad o podríamos incluso perder contacto por completo con la gente que consideramos amigos. Digo esto, porque es el perfecto ejemplo de cómo podemos saber acerca de Dios, pero que Dios no sabe acerca nuestro. Podemos seguir a alguien en redes y saber todo acerca de esta persona – dónde vive, qué le gusta, cuáles son sus planes – pero si nunca nos presentamos delante de ellos, puede que ellos ni siquiera sepan de nuestra existencia. Y algo así nos puede pasar con Dios.

Volvamos a leer Mateo 7:23.

(23) Y entonces les declararé: "Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICÁIS LA INIQUIDAD". (Mateo 7:23)

Lo que más me resalta en estos versículos, es que estas personas habían hecho cosas impresionantes por el reino; hablar en el nombre de Dios, echar fuera demonios y hacer milagros no es poca cosa. Pero aún así, la respuesta de Jesús es: "Jamás os conocí". Y aquí vemos la importancia de que nos hagamos conocidos de Dios. Porque podemos saber acerca de Dios, podemos leer toda la biblia, podemos investigar e imitar las cosas que hace Dios, pero si no pasamos tiempos íntimos en su presencia y si no lo buscamos a Él, todo sería en vano. 

En los versículos anteriores, Mateo 7:16, habla de que a las personas se les conoce por su fruto. Y tristemente, ahora habemos varios que nos decimos cristianos, vamos a la iglesia, levantamos las manos en adoración, pero nada cambia en nuestras vidas. No se ve un fruto de intimidad con Dios. Cuántos de nosotros queremos vivir en la casa de Dios, sin cruzar su puerta, sin seguir sus reglas, sin convivir con Dios. 

Es como que hiciéramos una fiesta de cumpleaños para nuestro hijo y queremos invitar a las personas más cercanas a nosotros. Pero alguna persona trata de entrar usando la excusa de que ha investigado todo acerca de nuestras vidas, ha tratado de imitar nuestras costumbres y por sus investigaciones se enteró de esta fiesta de cumpleaños. Si algo así pasara, lejos de sentirnos halagados, ¡nos sentiríamos invadidos! Llamaríamos a la seguridad, porque no conocemos quién es este que quiere invadir nuestra celebración. 

Eso entiendo por este versículo. No podemos reclamar nuestra entrada al reino de Dios, si en esta vida no tuvimos intimidad con el Rey. 

En las siguientes partes del devocional exploraremos como cultivar esta relación. Hoy, detengámonos, abramos nuestro corazón y pidámosle a Dios que nos prenda el fuego y el deseo de tener esta intimidad con Él. Demos el primer paso para iniciar una relación con nuestro Creador y nuestro Padre.






mayo 31, 2026

¿Me Conoces?


No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (22) Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" (23) Y entonces les declararé: "Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICÁIS LA INIQUIDAD". (Mateo 7:21-23)

¿ME CONOCES?
Mateo 7:21-23 siempre ha sido una declaración que me deja pensando mucho y me infunde temor... Pensar en que podría estar haciendo actos de justicia y llevando el amor y la palabra de Dios al mundo; pero cuando me presente delante de Dios me diga ¡que no me conoce! No puedo pensar en nada que pueda ser peor que eso, y ciertamente no es algo que quiero que me pase. 

Lo que más me impresiona de estos versículos es que no dice "jamás me conocieron", dice "jamás los conocí". ¡Los que entran en el reino de los cielos son los que Dios conoce, y no los que conocen a Dios - los que han oído de Dios, o saben de su poder y gloria!

Últimamente, le he estado haciendo esta pregunta a Dios: "Señor, ¿me conoces?". Y pienso en el Salmo 139, donde dice que Dios sabe aún lo que voy a decir antes que lo diga. Él sabe de todos mis pensamientos y conoce las intensiones de mi corazón. Y estoy segura que así es con todos los creyentes y los no creyentes;  eso es lo que lo hace el juez justo. Pero si conoce todo sobre todos, ¿cómo puede decir de ciertas personas que no los conoce? Y ¿cómo sé si me conoce a mi?

Esta es la pregunta que buscaremos de responder en este devocional... ¿Me Conoces?

diciembre 16, 2015

ÉXODO 31 – El Tabernáculo (VI)



Al terminar de dar las instrucciones de cómo se haría el Tabernáculo, Dios escogió a dos  hombres que estarían encargados de hacer todo lo que Dios había mandado…
(Éxodo 31:1-11) Y el SEÑOR habló a Moisés, diciendo: (2) Mira, he llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá. (3) Y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte, (4) para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, (5) y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera; a fin de que trabaje en toda clase de labor. (6) Mira, yo mismo he nombrado con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y en el corazón de todos los que son hábiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado: (7) la tienda de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio sobre ella y todo el mobiliario del tabernáculo; (8) también la mesa y sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus utensilios y el altar del incienso; (9) el altar del holocausto también con todos sus utensilios y la pila con su base; (10) asimismo las vestiduras tejidas, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos, para ministrar como sacerdotes; (11) también el aceite de la unción, y el incienso aromático para el lugar santo. Los harán conforme a todo lo que te he mandado.

Es interesante ver que los nombres de las personas que Dios escogió, tienen que ver con el trabajo que fueron llamados a hacer…
Bezaleel en hebreo quiere decir: “en la sombra (es decir, la protección) de Dios”
Aholiab en hebreo quiere decir: “tienda del padre”

Estos dos hombres los nombró Dios para dirigir el trabajo de la construcción del Tabernáculo. Tenían bajo su cargo toda clase de arte que tenga que ver con el Tabernáculo. Pero no lo hacían bajo su inspiración propia, sino fueron llenos del Espíritu de Dios para hacerlo según su dirección.

Esta era una gran responsabilidad pues estaban recreando el Trono de Dios aquí en la Tierra. Por eso el texto dice que fueron llenos del Espíritu de Dios en Sabiduría, en Inteligencia, en Conocimiento y en toda clase de Arte. Además que tenían el don de Enseñar (Éxodo 35:34) así podrían enseñarle como trabajar a toda persona hábil y a toda persona que tenía el corazón de ayudar.
(Éxodo 36:1) Y Bezaleel, Aholiab y toda persona hábil en quien el SEÑOR ha puesto sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra de construcción del santuario, harán todo conforme a lo que el SEÑOR ha ordenado

noviembre 25, 2015

ÉXODO 30 - El Tabernáculo (V)



Los siguientes elementos que Dios mandó a hacer para el tabernáculo fueron el Altar del Incienso y el Lavatorio de Bronce, y les dio las instrucciones de cómo preparar el aceite de la unción y el incienso. Y también explicó sobre cómo cada persona debía pagar por expiación por sus vidas.

ALTAR DE INCIENSO
(Éxodo 30:1-5) Harás también un altar para quemar en él incienso; de madera de acacia lo harás. (2) De un codo será su longitud y de un codo su anchura, será cuadrado; y de dos codos su altura. Sus cuernos serán de una pieza con él. (3) Lo revestirás de oro puro: su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos; y le harás una moldura de oro alrededor. (4) Le harás dos argollas de oro debajo de su moldura; los harás en dos de sus lados, en lados opuestos, y servirán de sostén para las varas con las cuales transportarlo. (5) Y harás las varas de madera de acacia y las revestirás de oro.

Al igual que los otros elementos que estaban dentro del tabernáculo, el incensario era hecho de madera de acacia y recubierto de oro.

El incienso se ofrecía dos veces al día, todos los días.
(Éxodo 30:6-10) Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, donde yo me encontraré contigo. (7) Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; lo quemará cada mañana al preparar las lámparas. (8) Y cuando Aarón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante del SEÑOR por todas vuestras generaciones. (9) No ofreceréis incienso extraño en este altar, ni holocausto ni ofrenda de cereal; tampoco derramaréis libación sobre él.

El incienso representa algo muy importante que está delante de Dios: las oraciones de los santos.
(Apocalipsis 5:8) Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.

(Apocalipsis 8:3-5) Otro ángel vino y se paró ante el altar con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para que lo añadiera a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. (4) Y de la mano del ángel subió ante Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. (5) Y el ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó a la tierra, y hubo truenos, ruidos, relámpagos y un terremoto. 

En estos versículos de Apocalipsis, estas oraciones son las que desatan movimientos celestiales. Esto nos permite ver la importancia de nuestras oraciones. Nuestras oraciones son las que mantienen el incienso quemando en el cielo, son los carbones encendidos delante del Señor, son aroma agradable para Dios.
(Salmos 141:2) Sea puesta mi oración delante de ti como incienso, el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.

Es por eso que debemos orar sin parar (1 Tes. 5:17). Y cuando oremos, debemos de hacerlo en un común acuerdo con el Espíritu de Dios, sabiendo qué es lo que Él quiere hacer. Orar no sólo es pedirle a Dios bendiciones personales y salud; sino que es estar de acuerdo con Él, haciendo que se muevan las huestes celestiales para que se haga la voluntad de Dios, así en la Tierra como en el Cielo. En cierta forma, Dios nos otorga ser sus “socios” para llevar a cabo sus planes, y todo lo que nosotros debemos hacer es estar de acuerdo con Él.

noviembre 11, 2015

ÉXODO 29: Consagrando a los Sacerdotes



La semana pasada, estudiamos sobre las vestiduras que debían usar los sacerdotes. En este capítulo, veremos cómo Dios consagró a Aarón y sus hijos como sacerdotes.

Consagración de Aarón y sus Hijos
En este capítulo, Dios explica la forma que escogió separar a sus sacerdotes y santificarlos. 
(Éxodo 29:1) Esto es lo que les harás para consagrarlos para que me sirvan como sacerdotes…

Primero, debían hacer una serie de sacrificios.
  • un novillo y dos carneros sin defecto
  • pan de trigo sin levadura
  • tortas de trigo sin levadura amasadas con aceite
  • hojaldras de trigo sin levadura untados con aceite

 Segundo, Aarón  y sus hijos se debían lavar con agua.

Luego, se Aarón se vestiría con las vestiduras sacerdotales. Y se ungía su cabeza con el aceite de la unción.

Y por último, se vestiría a los hijos de Aarón con sus túnicas.

Así se consagraban Aarón y sus hijos, teniendo el sacerdocio como estatuto perpetuo.
(Éxodo 29:9) y tendrán el sacerdocio por estatuto perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.