junio 05, 2026

Parte 3.a - ¿Me Conoces? Dios, Mi Padre



Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. (1 Juan 3:1-6)


Estos versículos en 1 de Juan 3 hablan de dos temas que parecen no estar relacionados, pero cuando entendemos la función del Padre, tiene más sentido porqué estos temas están juntos. El primer tema es que somos hijos de Dios y el segundo es la definición del pecado. Y si leemos el contexto de todos los versículos que hemos usado en esta serie veremos que todos hablan de que el que conoce a Dios, le obedece. Veamos algunos ejemplos:

Mateo 7:21  No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 

Salmo 139:19  De cierto, oh Dios, harás morir al impío [heb. rasá = que hace el mal, culpable de pecado];  Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

Hechos 13:22  Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.


Además hay muchos otros versículos que no hemos mencionado en la serie que también hablan de que el que conoce a Dios, le obedece. Por ejemplo, están estos versículos:

1 Juan 2:4-6  El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Mateo 6:9-10  Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Mateo 12:50  Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Podemos ver claramente que lo que debemos hacer es la voluntad del Padre, y que para saber cuál es su voluntad debemos referirnos a Su Palabra. Para eso nos sirve la ley, para saber qué es pecado y cómo alejarnos del pecado. Pero, ¿porqué habla de hacer la voluntad del Padre y no del Rey, o del Gobernador?

Hay muchas personas que tienen la idea de que Dios es alguien duro, inaccesible, que sólo castiga por hacer el mal y que Jesús funciona como un escudo para protegernos de su furia. Sin embargo, al leer la palabra vemos a un Dios amoroso y misericordioso que desea tener a una familia. Desde el principio, en el Jardín del Edén, Dios se paseaba en el jardín, conviviendo con Adán y Eva. Pero cuando desobedecieron, ellos ya no podían habitar con Dios o morirían por su pecado (Genesis 3), por eso Dios los tuvo que alejar de su presencia. Era por protegerlos a ellos de una muerte definitiva. Y se resalta la misericordia de Dios en que desde ese entonces, Dios hizo un sacrificio para cubrirlos de su pecado (Genesis 3:21) y ya estaba haciendo un plan para redimirlos y regresarlos a que habiten con él (Genesis 3:15).

Luego en Éxodo, cuando Dios le dio las instrucciones a Moises de cómo construir el tabernáculo le dijo explícitamente que el propósito del tabernáculo era para que Dios habite con su pueblo.

Éxodo 29:43-46  Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios.

Y lo mismo se repite en varios otros versículos, por ejemplo:

Levítico 26:9, 11-12  Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros. ...  Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.

Zacarías 2:10-11  Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.

Juan 14:17-24  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Apocalipsis 21:3  Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Dios quiere habitar con nosotros. Ese era su plan desde el principio. Él quiere ser el Padre de nuestra casa. Él envió a Jesús para que podamos tener acceso eterno a su casa. Y además cuando vino Jesús él habló de que al regresar al cielo, Él iría para hacer la casa donde viviremos con Él. (Esto lo podemos estudiar más a profundidad aprendiendo sobre las Bodas del Cordero).

Juan14:1-4  No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

El Padre está deseando formar su familia y unirnos a todos bajo un techo (Juan 17:20-26). Y como Padre, hay varias cosas que Él cumple en nosotros:

- El Padre define nuestra identidad.
- El Padre corrige nuestro carácter. 
- El Padre provee nuestras necesidades.
- El Padre es la cabeza de la casa.

Veamos cada una de estas funciones en la próxima parte de esta serie.

Por ahora, pidámosle a Jesús que nos presente al Padre, para que podamos experimentarlo y conocerlo como nuestro Padre y todo lo que eso implica. 

Juan 14:6-7  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario