17 agosto 2026

Parte 3.c - ¿Me Conoces? Dios Mi Padre


 

Les soy honesta, nunca pensé que el tema de Dios Mi Padre se iba a extender tanto. Pero tiene sentido, ya que es un tema tan profundo que cuesta resumirlo en un sólo post. Y de cualquier forma estoy segura que hay muchísimo más por hablar acerca de Dios como Padre que no estamos cubriendo. Además me ha sorprendido ver en cuántos versículos se entrelaza el tema de Conocer a Dios con el tema de que Dios es Nuestro Padre. En casi todos los versículos que hemos estudiado se encuentran estos dos temas y es lindo ver que Dios quiere tener esa relación con nosotros. No quiere una relación de siervos, de súbditos, o de conocidos distantes. Quiere una familia cercana a Él. Y quiere ser Él quien nos da identidad, nos corrige, nos provee y es nuestra cabeza. En el post anterior vimos dos de estas características, y hoy veremos las siguientes dos.  

El Padre provee nuestras necesidades.
Antes de hablar de la provisión de Dios, quiero dar una advertencia ya que he notado que hay muchos cristianos que se enfocan en lo que pueden recibir de Dios más que en cómo acercarse a Dios. Pareciera como que si queremos ver a Dios como nuestro banco o como un "genio en una lámpara", que si le decimos las palabras correctas, si hacemos el ayuno correcto o si damos suficiente diezmo Él nos va a dar todos nuestros deseos. Muchas personas han tomado una actitud egocéntrica y han puesto su corazón en los tesoros de esta tierra. De esto NO se trata la provisión de Dios, de hecho la biblia habla en contra de esta postura.

Mateo 6:19-21  No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

2 Timoteo 3:1-5  También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. A esos, evítalos.

No debemos confundir la bondad de Dios con una puerta abierta a recibir todos nuestros deseos materiales. Dios nos provee todos los días, pero muchas veces su provisión no va a ser igual a nuestra expectativa. El pueblo de Israel fue el perfecto ejemplo de esto, cuando Dios los sacó de Egipto, no los llevó directo a la Tierra Prometida, donde fluye leche y miel. Sino que los llevó al desierto donde tuvieron que aprender a depender de la provisión de Dios. Su expectativa era libertad, riquezas y abundancia, pero lo que recibieron fue una porción de maná suficiente para el día y agua para beber. Sus ropas y sus zapatos no se rompieron ni se arruinaron (Deuteronomio 29:5) y recibieron dirección en forma de una nube que los protegía del sol y de fuego durante las noches frías (Éxodo 13:21). A veces, así es Dios con nosotros también. Quizá esperamos recibir riquezas y comodidad, pero Dios nos está dando sólo lo suficiente para sobrevivir ese día. Incluso eso es provisión de Dios y debemos aprender a estar agradecidos, sea cual sea nuestra circunstancia. 

Filipenses 4:11-13  No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Además, debemos tener cuidado con nuestro corazón ya que el enemigo conoce esa ansiedad cuando enfrentamos la pobreza y conoce ese anhelo natural del hombre de tener abundancia y riquezas. Y ha atrapado a muchas almas con promesas de satisfacer estos deseos. Guardemos a nuestro corazón en humildad y contentamiento sabiendo que tenemos a un Dios que nos ha proveído de muchas maneras.

Proverbios 15:16  Mejor es lo poco con el temor de Jehová,  Que el gran tesoro donde hay turbación.

Habiendo dado esa advertencia,  sabemos que tenemos a un Dios generoso que conoce nuestras necesidades y se place en darnos provisión. De hecho, lo hace de maneras que quizás ni nos hemos percatado. Cada día que despertamos es un regalo de Dios. En la tierra hay abundancia de comida, de agua, de recursos naturales que tienen sistemas que la ciencia apenas comienza a comprender. Todo para que tengamos aire para respirar, comida que nos nutre y belleza que alegra nuestra alma. 

Mateo 6:25-34  Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Dios es sumamente generoso, y su provisión no sólo es material. ¿Alguna vez se han puesto a pensar en que Dios nos ha provisto a Jesús para que podamos tener acceso a una vida eternamente en gloria? ¿O han pensado que Él nos ha provisto de libertad del pecado, de protección del enemigo, y de poder renacer en Él? ¡Sólo eso es provisión suficiente para que nos regocijemos por el resto de nuestra vida! Y aún así, después de habernos dado tanto, Él también nos provee nuestras necesidades físicas. Así que no debemos de afanarnos, tener ansiedad ni miedo por lo que no tenemos. Si confiamos en Él, si le damos su lugar, y si le obedecemos Él va a cuidar de nosotros, así como un padre cuida de su familia. 

Mateo 7:9-12  ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Podemos confiar en Dios, su palabra está llena de ejemplos de como Él provee, está pendiente de nosotros y quiere lo mejor para nosotros. Lo que sí tenemos que hacer es darle su lugar y obedecerle. Así como nuestros hijos pequeños no se estresan por pagar las cuentas, ni se estresan de dónde vendrá su próxima comida porque saben que su papá se encarga de eso, así nosotros debemos de confiar en que Dios nos dará lo que necesitamos si nos sometemos a sus reglas. Sólo démosle su lugar, dejemos que Él actúe en nuestras vidas, y confiemos en que Él es un buen padre que no nos desampara.

El Padre es la cabeza de la casa.
La cabeza de una casa toma las decisiones, lidera, y vela para que todos tengan lo que necesitan. Él no demanda su autoridad, sino que pone sobre sus hombros la carga de la responsabilidad de cada uno de los miembros de su familia. Se pone por debajo de todos para llevar la carga de la familia y eso le da el derecho de tener autoridad. En realidad es más una postura de servicio que de dominio. Es la misma postura que tomó Jesús al morir en la cruz. Él se humilló, se puso por debajo de nosotros para cargarnos y levantarnos hacia el Padre. Él no vino como un rey para ser servido, vino para servir. 

Marcos 10:45  Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

De este mismo modo deben actuar los padres de familia. Aunque esta tristemente no es la realidad en muchas de nuestras casas, especialmente ahora que la mente moderna quiere cambiar los roles de todos. Las mujeres se quieren poner como autoridad, los hombres han bajado sus cabezas a punto de ser apagados y oprimidos, y los hijos no tienen respeto ni por sus padres ni por sus autoridades. Todo esto es obra del enemigo para alejarnos del orden de Dios, y debemos tener mucho cuidado con lo que dejamos que influya en nuestras vidas. El orden de Dios lo podemos ver en estos versículos de Efesios. 

Efesios 5:22-6:9  Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.  Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

Podemos resumir estos versículos diciendo que todos debemos imitar a Cristo siempre, sin importar nuestra posición. Dense cuenta que lo que más se repite en estos versículos es la comparación a Cristo. Dios estableció un orden para que nos vaya bien a todos, y en este orden, no hay nadie imponiendo su autoridad más bien todos conocen y aceptan humildemente su puesto, sabiendo que esto es sabiduría de Dios. Los que están en posiciones de autoridad aman, respetan y sirven a los que Dios le ha puesto a su cargo. Y los que están por debajo de estas autoridades respetan y honran a sus autoridades, siendo su apoyo y no queriendo robarles su puesto por resentimiento. Y este orden se extiende hasta llegar a Dios.

1 Corintios 11:3  Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

Ahora que hemos visto las características de Dios como nuestro Padre, preguntémonos ¿Hemos experimentado a Dios como Padre? ¿Le estamos dando su puesto? ¿Estamos confiando en su dirección y su protección? Estoy segura que todos tenemos facetas de nuestro Padre que no conocemos, así que continuemos acercándonos a Él, en obediencia y en amor, y pidámosle que se continue revelando a nosotros. 

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